3 Lugares Para Hablar de Inteligencia Artificial en Bolivia

El año 1920, la ciudad Praga. La gente asiste a una obra de teatro de Karel Capek y escuchan la palabra “robota” (en checo significa “trabajos forzados”). De hecho, la obra se llama RUR (Robots Universales Rossum). Este término se popularizó en inglés y se combinó con el espíritu de la época industrial del fordismo y el taylorismo.
Pocos años después. Esta vez en Alemania. Un joven director de cine y su guionista, proponen la siguiente historia: una sociedad distópica donde la clase alta vive en la superficie y la clase trabajadora bajo tierra. Los de abajo quieren combatir y recuperar el espacio superior, pero su líder se enamora de una rebelde, que en realidad es reemplazada por un robot instalado por los de arriba, como un plan para desarticular la revuelta. La película “Metrópoli” (1927) de Fritz Lang y Thea von Harbou abrió camino para sendos escritores como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Frank Herbert. Estoy seguro que viste sus libros convertidos en películas.
100 años después.Tiempo presente. En mi mente, repaso las ideas para este artículo, con una pregunta de fondo ¿cómo está impactando el uso de la Inteligencia Artificial en nuestro entorno?. Por supuesto, la imagen de Alan Turing resolviendo el problema del código Enigma, nombre que hasta hoy lo usas cuando te piden un CAPTCHA, nos acompaña a diario a la hora de convivir con recursos tecnológicos que están mejorando nuestra vida. O deberían hacerlo.
Mientras escribo mentalmente este artículo, estoy realizando un trámiteen una fila, con un folder amarillo que contiene sendas fotocopias. Despierto a la realidad. Me piden colocar mis huellas dactilares en otro formulario, otra fotocopia con el valorado, firme aquí, sello allá y otra ficha para otra fila. Tan cerca pero tan lejos. Y repito la pregunta: ¿cómo está impactando el uso de la Inteligencia Artificial en nuestro entorno? Aquí van 3 espacios de reflexión:
En el sector educativo
Probablemente, este fue el primer espacio que acusó recibo de la llegada de la IA de forma masiva en 2022 y se subieron a la corriente inmediatamente. Hoy existen programas de estudio como diplomados, cursos y talleres en el tema y permiten mantenerse actualizado. Tomemos un ejemplo. La Universidad Privada Boliviana (UPB), ha creado desde un Instituto en IA hasta una carrera de Ingeniería en IA en el último tiempo.Y con ello, una preocupación entre docentes, sobre el uso e implicancias de esta herramienta, esa lucha constante entre filtrar tareas con detección de uso de IA o no.
La educación superior en Bolivia está con los ojos puestos en la IA, pero ¿y la educación media? Aquí está la parte débil de la cadena. ¿Cómo incorporar masivamente al plantel docente en el uso de la IA? Tal vez, se deba apelar a las cabezas de sector (direcciones departamentales, distritales, de unidades) para que instruyan brindar capacitación a personal docente. De hecho, hace unos días tuve el privilegio de brindar un taller a profesores del colegio Anglo Americano, aquí en Cochabamba, sobre el uso de la IA en Educación. Y puse un ejemplo con el clásico Chat GPT: “actúa como un experto pedagogo y brindame 5 ideas de actividades para hacer divertida una clase de matemáticas para niños de 3ro de primaria”. Revisando el resultado del prompt, me encantó ver la apertura ante estas ideas, porque finalmente, y como les dije a ellos, la IA no va a reemplazar a los profesores, sino que va a perfeccionar su estilo de enseñanza y que traerá como consecuencia, una mejor calidad educativa al país.
En el sector privado
Posiblemente, este es el espacio natural donde la IA puede convivir con diferentes procesos empresariales (marketing, desarrollo, talento humano, finanzas) para hacerlos más eficientes y productivos. Desde programadores que mejoran su código con el módulo Python de OpenAI, hasta auditores que gestionan planillas con un Excel AI implementado. Pero hay un gran pero. El uso de la IA, de forma institucionalizada, al interior de las empresas requiere un fuerte trabajo previo de transformación digital y de cultura organizacional orientada a la mejora. Como en muchos casos, las nuevas tecnologías son modas que van llegando / pasando y en ámbitos ejecutivos suelen ser analizadas en eventos y foros empresariales, pero ¿cuántas de esas ideas realmente se están poniendo en práctica? Si asistes a EXMA y aplaudes las charlas tecnológicas, no es consistente que en tu misma empresa se estén pidiendo fotocopias de carnet para trámites varios.
Por eso, no debemos olvidar la pirámide de datos - información - conocimiento - inteligencia para evolucionar los procesos empresariales,y tener siempre al cliente como centro de dichas acciones.
Unos ejemplos rápidos: un comprador en el supermercado, puede recibir una serie de recetas sugeridas con los productos que está llevando, al momento de recibir su factura. Y por su historial de compra, puede recibir otros consejos personalizados. Ese mismo comprador, podría decirle más adelante que realice la misma compra optimizando los recursos con un presupuesto dado. Una farmacia podría generar un perfil de consumidor a partir de la frecuencia de productos que lleva, y brindar sugerencias de vida saludable, conectadas un sistema médico (“Marcelo, compraste 3 veces iliadin este mes, este producto tiene contraindicaciones, puede que tengas sinusitis, visita a un otorrino, mira esta lista de médicos cercanos y con horarios disponibles para esta semana, ¿te agendo una cita?). Sacar una foto de tu dormitorio, mandarla a una tienda de retail de muebles y que te sugiera, en base a sus propios productos, qué tipo de decoración sería ideal para ese espacio.
Las ideas abundan, como siempre, el desafío está en implementarlas.
En el sector público
Finalmente, el lugar que urge de una digitalización. Si bien la AGETIC fue creada con ese objetivo el 2015, queda pendiente una transformación digital interna al Estado en todos los niveles. Si bien hay instancias que tienen sus propias soluciones, como la Dirección de Gobierno Electrónico en algunas alcaldías, o incluso documentos electrónicos con valor legal como el carnet de identidad digital brindado por el SEGIP para ser usado desde un teléfono para trámites varios, aún queda un largo camino para hablar de IA en el sector público. Desde Derechos Reales hasta el Impuestos Nacionales, desde Aduana hasta los procesos de contratación y adquisición requieren un urgente update al siglo XXI. Pensemos ideas simples, como la gestión de fichas y turnos en los sistemas de salud para eliminar las filas, o la gestión de documentos en el sector bienes raíces. Con sólo ver la plataforma conservador.cl de Chile donde absolutamente todos los documentos de Derechos Reales están digitalizados y a disposición de otras instancias (banca, notarías, justicia, etc), son un ejemplo de lo que podríamos hacer.
Por eso aquí, aparece una oportunidad para el sector educativo, como un espacio de colaboración desde la investigación y la propuesta, donde las tesis de grado y proyectos universitarios, puedan identificar estas necesidades y brindar soluciones escalables. Precisamente, los convenios entre universidades y el sector público, son y deberían ser, para crear soluciones. Ejemplos varios: aplicación de IA para generar paradas de transporte en función a la densidad y frecuencia de las zonas, aplicación de IoT en el transporte para una app que brinde información de lugar y tiempo de llegada en las líneas de trufis.
Sólo imagina esto, una voz en el teléfono que te dice: “Marcelo, el trufi 120 llegará en 8 minutos a nuestra parada, apurate en salir, porque nuestro número de ficha en la caja, será atendido en 39 minutos aproximadamente, revisé todos los documentos digitales y ya está todo listo, sólo falta tu radiografía, la tienes ¿verdad? Si no, puedo sacar una copia del laboratorio y mandarla al médico. Y toma agua antes de salir porque siempre compras gaseosas y no te están haciendo bien”.
Parece ciencia ficción, pero no lo es. Es el futuro en el que deberíamos vivir, porque ya tenemos las herramientas, especialmente, la IA, sólo falta nuestra voluntad. Porque al final del día, la tecnología se mide por cómo mejora la calidad de vida de la gente.